El Galpón

El Japoné Bavinsky, compañero e’la escuela secundaria jué siempre muy grandote y tenia lo’ojos como puñalada en tarro. Hombre capacitáu pa’las cuestione e’la paleta, no tenía rival y una güelta salió campión nacional. Pero muy mal llevado, resongón y caliente por el láu que lo miré, de poco piojo y con una constancia pal’quilombo de los parió. Medía como dó metro y tenía una mano como muestrario e’tripa.

El Japoné tenía un amigo’el alma, el Lío, hijo el’Feo, y lo sábado pa’la época e’la noche acostumbraban a dir pal’baile, allá n’el Galpón, una posta carretera a 8 legua e’las casa. Ese Galpón era un galpón que como todo galpón se parecía a un galpón, grandoto como un galpón y techo e’chapa curvada como todo los galpone. Se trataba de un galpón rodiáu por un alambráu e’siete hilo, d’esos que si te agarran del láu di’adentro te caga a tiro, y una tranquera por el frente. Al costáu tenía una puertita que’staba asujetada a un poste y un pedazo e’camara e’bicicleta hacía e’resorte. Así que solamente se abría pa’juera con facilidá y era la que marcaba donde empezaba el comienzo del baño. Por eso el Barullo Abdalam lo había hecho, hombre muy ligero e’cuerpo que siempre necesitaba la necesidad que se abriera rápido pa’juera porque siempre taba apuráu pa’dir…. no pa’venir. Cuando el Barullo venía de allá, tenía tiempo pa’abrí con tranquilidá, pero pa dir había que empujá nomá pa´que la puerta se abriera rápido pa´llá.

La noche había arrancáu con la orquesta e’los Biguase Afónico y yo ya taba acodáu n’el mostrador tomando una grapa con el pucho apagáu en la oreja. En la punta’el mostrador taba un lechón fajáu atáu y marcáu con la iniciale del Fajáu Maspirson. El chancho estaba como adorno porque era el premio pal’mejor bailarín de malambo, la atrasión de’sa noche. De repronto una palmada gruesa n´el hombro que parecia una pala ancha!... me doy güelta y lo veo al Japoné y al Lío, cada uno con sus respectivas chinas, la Jacinta y la Calamidá. Ma’fieras!.... ni’ojo pa’verlas!.

La alegría e’verlos escué e’vario años!!. Pedimo un par de trago largo, una grapa doble pa’mi en un tarro, dó giniebra pal’Leo y el Japoné y dó Cubana con moscato pa’las chicas. Charlamo y charlabamo e’pelotudece a boca de jarro dende mientra nos reíamo todos... de repronto!... la Calamidá del Lío pega un salto!! y se da güelta como pa’reboliar un arañiaso y gritó!!! "...QUIEN MIERDA ME TOCO EL CULO CARAJO!!!!...".

El Lío, hombre capacitáu pa’la prudencia, le dice a la Calamidá, despacio en la oreja, que se abaje del caballo, que él se iba a encargá d’esa infortunidá ocurrida. En el mesmo momento que aparta a su novia y empieza a pispiá pa’vé las caripela e’los paisano que estaban allí, la Jacinta le dice a los’óidos al Japoné que algún guarango inmundo e’mierda tamién le había abarajado el ojete del culo. Los dó se calentaron pa’la mierda y lomo con lomo, espalda con espalda uno pegáu al láu di’otro empezaron a repartí tortazo, patada y manotones a todo el zabalaje.

Yo como siempre prudente me pasé pal’otro láu del mostrador con una velocidá de los parió!. Amontonaron gente a lo pavote, incluyéndo al Sapo Viñedo, el mesmo sucomesario.

El duenio del Galpón, el Barullo, llamó pa´la polecía por radio pa’decirles que se vengan porque el sucomesario taba abombáu culo pa’rriba n’el mostrador por cuestione di´una piña acomodada por el Japoné. Le pusieron media hora pa’llegá, al pedo, pero llegaron, el Cartucho Salina, el Misil Peralta y el su-sucomesario, el Trabuco Güesimiuler, primo del Carpincho. Dende mientras diban dentrando lo milico, el Lío les sacaba pa’juera la gorra e´la cabeza y el Japoné los acomodaba de un bollo en la jeta. Tal jué el despelote que tuvieron que llamar a los tatas del Japoné y del Lío.

El tata del Japoné, Filiberto, era una cabeza má alto que el mesmo Japoné, pero muy tranquilo y al Feo tata padre ya lo conocen ustede.

La cuestión era que se hacia imposible pararlos, rompieron todo el boliche hasta que llegó primero el Filiberto, y le pego el grito "...che Japoné!!... já e’matá gente carajo!!!...".

El Japoné lo mandó a la mierda… y esto obligó al tata a sacarlo’el Galpón de las’oreja. Dende mientra esto diba pasando, se abaja e’la chata el Feo a los gritos: "...que mierda stá pasando n’este bolicho!!!!!!... masa vale que me haigan lebantáu e’las casa al pedo saben?... QUE’STA PASANDO CHE!!...".

El Barullo lo pone al tanto e’la situación, el Japoné taba siendo acomodáu a bollo por su tata ajuera, lo que terminó en varios tiros.

Tonce el Feo le pregunta al Lío porqué mierda habían empezáu la pelea y el Leo le contestó, le dijo: "...porque fijesé tata, algún AIHJUNA GRAN PUTA... le manotió el orto a la Calamidá CARAJO!!!... le vuá’ranca lo diente si lo cuentro a ese!..." decía con los dientes apretáus.

"¿Como?"... dijo el Feo "...eso si que no se tolera carajo!!!.... ANDE’STA EL MAULA INMUNDO E’MIERDA QUE TOCO EL OJETE D’ESTA CHICA!!!!... ".

Y los dó se metieron pa’dentro del Galpón y siguieron la pelea hasta que la polecía y los bombero del pueblo di’al láu los detuvo. Ambos dó destruyeron el boliche del Barullo y desde entonces no hubo má baile, hasta donde yo tengo anoticiáu.

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