La Rastra

El Criollo Yanklevich era capatá e’la stancia, grandoto y blanco y de ojitos claros como escupida e’leche, pero de barba oscurecida y casi sin pelos, la cabeza parecía un nido e´ñanduse con un solo güebo. De voz gruesa y entrecortá con un polaco atravesáu como si hubiera venido e’Madagascar. Hombre que siempre le ha gustáu las cuestione esa e´la grapa y prender negros, hombre juerte y parecido a mi. Andaba siempre paquete con bota e’cabritilla, y le gustaba presumir di’una rastra que le había tráido la herencia pal’tiempo del fallecimiento del tata del tata. Muy pintón y respetáu, (como yo), por el chinitaje y las mujere e’tuitas la’edades. Pero, (no como yo), era muy odiáu por la paisanada e’la región porque siempre se ganaba al chinitaje en los bailes... Amalaya! si lo toy viendo a’ese!!. Dónde había pelea, el Criollo siempre taba repartiendo trompada. Ganador de cuanta cosa caiga fijesé, e’cuadreras, e’bochas, e’taba, e’dominó, e’truco, e’billar, e’bagamon, …cosa e’no creé!.

Toda la paisanada lo tráiba montáu en un güebo ya que tenía dó grave defetuasione... una, ser muy fanfarrón y agrandáu como sorete en kerosén y otra ser má ganador que’l Prudencio Sala, tanto en las peleas y con las mujere. La paisanada lo véian como un tarro e’bosta y el chinitaje como un concentráu de hormona e’macho.

Como les diba contando, el Criollo Yanklevich tráiba una rastra agerenciada e’la cuál hacía alarde y andaba hecháu pa’trá como pa’tomá leche en tarro. Ta’rastra tenía el centro di’oro con el borde en ribete e’plata por ande salían pa’juera 6 cadena tamién de plata entramadas entre sí como entramada entre sí como pa’terminá en un botón di’oro que no era otra cosa que un patacón. Lo botone se encajaban pa’dentro en dó punta di’un cinto ancho como jeta e’vaca y bien curáu de carpincho, ese bicho arratonáu. Te’cinto tráiba, como 3 bolsillo pa’guardá la plata y dó aujerito trensáus en tiento e’panza e’burro para colgar la salida de un cuentadaganáu e’veinticinco bolita.

El criollo caminaba con las mano acinturada en la cintura como pa’mostrando la rastra con orgullosidá y despreseo, mucho gauchaje e’la zona se lo habían querido comprar... pero el Criollo pedía pelotudece y ni mierda la’iba a vendé. Otros gauchos, los d’este láu, le traiban jurada la paliza, aunque niuno e’los dó se hubiera vido la jeta ya que las cuestione esta e’las rumoracione e’gringo ganador y fanfarrón traspasaban pa’má allá e’las tranqueras e’la stancia.

Un sábado, n’el boliche de Ramos Generale, del General Ramo, el Clemente, hijo del Clemente Ramo y nieto’el viejo Ramo, llamáu Clemente, le dice al Clemente, el má chico e’lo Ramos, que le sirva una grapa Montefierro con 5 aceitunas adobadas con una cucharadita e’pimienta negra en un tarro e’dulce e’camote... y lo dijo bien juerte como pa’que el resto del boliche se enterara que el Criollo había cáido.

En la punta el’mostrador taba sentáu y calláu el Pomelo Santiyan, aquél que me cagó a tiro por sacarle emprestada once gallina y un caponcito. Apodáu d´esa forma así por su forma y por su caráter... petizo, gordo y amargo como pedo e’perro. Ninguno e’los dó se conocía di’ante, pero el Pomelo le cargaba un odio de los re mil parió.

El Criollo siguio tomando grapa fanfarroniando con las cuestione e’las mujere y del caballo rengo que había ganáu en una partida e’canasta con el viejaje e’la’stancia “El Chiripá”. Siguió hablando al pedo hasta que un flor de pedo lo alzó. Se agrarró un pedo como pa’cuarenta, como si hubiese sido pa’l campionato’el mundo. Salió a las chuequiadas’el boliche como atajando pollo.

Tal era la pedación que tráiba que cuando quiso saltar la zanja que divide el potrero en dó... FFFFFFfffff!!... se refaló como chorizo en bandeja de loza y se jué pal’fondo... culo pa’arriba, rastra por debajo e’los zobaco y cabeza n’el barro... y ahí quedó... aquerenciáu con la cabeza en el barro, culo pa’rriba y la rastra trancada en lo’zobaco.

El Pomelo ya se diba del bolicho, se acomodó como quien se güelve pa´las casa y salió pa’juera y lo vió culo pa’rriba al Criollo en la zanja…. y vió la oportunidá e’desquitase!!. El Pomelo le afanó la rastra, lo cagó a patada y a manotone, y le pintó el culo con cascara e’nuece que traiba en el bolsillo por las duda, y de bronca le hecho una escupida en el lomo mientras el Criollo taba desmayáu del pedo. El Pomelo se acomodó la bombacha, se sacudió la tierra y se jué por el camino pa’las casa chiflando bajito el Pomelo pa’las casa.

Varios día’escué, en el mesmo boliche, dentra el Criollo di’un patadón y a lo gritos dijo: "...quén merda afanar la rastra a mi!!!... YO LO VA A CRUCIFICA!!! ...quen afanó rastra a mí canejo!!!...". Todo bien juerte como pa’que tuitos los que’staban cucharan y pa’que tuita la paisanada tubiera la oportunidá e’ver su valentosidá, bravura y hombrura!

En la punta’el mostrador taba e’lomo el Pomelo... pero taba cayadito como gurí cagado. Y por áhi se siente que le dijo le dice... "CHE VO PETIZE!!!... EU VO!!!!... SI VO CARA E’NADA!!!!..."

El Pomelo ante semejante grito tragó juerte como si le hubiesen descargáu en la jeta una carretilla enyenada e’arena y se paró y le dijo le dice: "...señor?..."

El Criollo le preguntó clavándole la mirada dentre medio e’los dó’ojo, como pa’reboliarle una manga e’piegra: "...di’ande mierda sacaste usté rastra ese que tené vó en las verija che vó, esa que tiene ahi!!!!!... DI’ANDE MIERDA!!!! ...CONTESTA CHE!!!!..."

Y el Criollo ya se le prendía como pa’matarlo a boyo... y el Pomelo respondía muy suavemente, cosa que me llamó la atención, porque e’hombre e’tiros ese Pomelo.

"...¿Esta rastra sañor?..." le dijo el Pomelo y el Criollo le pegó un grito e’cerca que me lo dejó medio lacio al Pomelo: "...SI!... ESA RASTRA CANEJO!!!...". El Pomelo entrecerró lo’ojo, se hechó un poco pa’trá, por esa cuestione e’lo aliento a puma que traiban y le dijo juerte y claro: "...ésta rastra Señó? ...Esta rastra se la afané a un gringo grandoto pelotudo questaba al pedo en una zanja... se la afané descué de cagarlo bien a palo, miarlo y escupirlo por maricon, y cagarlo a patada y manotone..."

"...LINDA RASTRA!!..." dijo el Criollo

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