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24 de Marzo de 1997
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Queridos contertulios y literatos:
Cuando días pasados los argentinos de aquí y los de las provincias de ultramar nos reunimos en El Taller, café errante de Honduras y Serrano frente a la Plaza Julio Cortázar, un hombre, alto, de cabello negro y evidente miopía, entregaba una hoja de poesía que le compramos, porque la poesía ya no da de comer ni de beber ni engendra amor ni esperanza en este mundo donde pocos la leen.
Quiero en homenaje a este poeta itinerante, transcribir algunos de sus poemas que me gustaron -¿por que no?-pese a la oposición autoritaria que sobre gustos ya parecía haberse instalado en el foro.
Acá van: (ah y Ricardo Fainerman sostiene que sólo escribe para niños):
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EL MÁS BUENO
Un elefante caminaba
Hermosos colmillos blancos
Algunos hombres se le subían
Pero el hombre es orgulloso
Los colmilos ya no guían
Pero el hombre es muy feliz |
¿Qué tal, muchachos y muchachas este poema para niños?
Cordialísimos saludos y si llueven piedras, usaré como escudo el paraguas de la sencillez y la fraternidad.
Paulina Ponsowy
E-mail: paulin@einstein.com.ar